A veces como hoy, pienso en el sentido desde una sensación que normalmente no asocio con positiva. La rabia, la tristeza, la injusticia, todo lo que de algún modo me acciona a cuestionar las maneras diferentes de existir en este mundo y me confrontan con la verdad que poco a poco he venido armando y llamando mía. Creo que este ejercicio me muestra poco a poco los lugares y caminos en los que no quiero permanecer, la persona que no quiero ser y los días que no quiero vivir.
Mi plegaria de las mañanas y las noches, de los días oscuros y difíciles que se hace real en mi voz: Dios, muéstrame el lugar, el mío, el que tiene mi nombre desde la misma construcción de este mundo. Que se acaben un tiempo estos días de arcilla y esa tregua me de descanso, que se plante en mi la elección de convertirme en lo bueno y puro que sueño.