Hemos encontrado el modo de caminar juntas por diez años contados por encima, hemos compartido tristezas que rompen en dos el alma, hemos reído hasta llorar, hemos dejado de llamarnos amigas por tiempo corto y razones inútiles y remendado los agujeros que dejaron en nuestras alas las experiencias.
Te vi crecer y tu a mi, nos vimos cambiar de ropa, de color de cabello, de sueños, de amigos, de amores. Aprendí a adivinar lo que querías decirme aunque no supieras como, se como es tu cara cuando estás de mal genio, incluso conmigo. Se cuanto te exaltan las injusticias y también lo mucho que por días odias tu trabajo.
Se de tus aventuras increíbles, de las cosas que todavía no entendemos como es que te pasan. Despedimos juntas años enteros, rompimos en llanto, cada una a su forma y en silencio, al entregar al cielo a tu papá. Me llené de tristeza por el dolor que sabía que estaba causándote ese momento y nunca te lo dije.
Aún, después de tanto tiempo, me sorprende la generosidad con la que existes. La alegría que no te reservas, que no se te quita y compartes incluso con desconocidos. Los lugares oscuros que alumbras con la luz de tu corazón bueno y lo graciosa que sabes ser.
A veces cuando pienso en ti, te imagino como cuando nos conocimos, cuando todavía teníamos algunos visos de la niñez. Cuando aprendimos a burlar el tiempo y podíamos estar en cine y en una entrega de la universidad a la vez. Cuando aprendí que la existencia puede ser sencilla.
Desde hace algunos años que por esta fecha tenía muchas tareas para poder celebrar tu cumpleaños y hacerte feliz: juntar las personas que quieres, mirar un lugar lindo para llevarte, pensar juntas en la ropa que ibas a ponerte ese día y en el lugar para arreglarte el cabello. Hoy pienso que corto se queda todo cuando no tengo cosas para darte, cuando no me salen las palabras suficientes para decirte lo mucho que te quiero, lo importante que eres
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Llevo días viéndote despacio cada vez que nos encontramos, me parece increíble la mujer en la que te has convertido, lo imponentes que son tus ganas de exprimirle hasta la última gota a la vida. Guardo en mi corazón cada momento que te ha traído hasta aquí, lo verdadera que ha sido tu alma transitando por este mundo, lo raro que es encontrar un ser como tu en este universo que resulta vacío muchas veces.
Mi querida, mi amada amiga, que en los días en los que mis brazos no alcancen, las palabras estén desgastadas y encuentre mi pecho revuelto por la vida, nunca me falte tu compañía.

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