lunes, 17 de julio de 2023

La idea de escribir

Le he dado vueltas por días enteros a esta idea de sentarme a escribir de nuevo. Como si fuera una criatura extraña, fuera de mi, he revisado la posibilidad una y otra vez. ¿Qué tendría por decir ahora? Esta mujer en la que me he convertido que a veces me sorprende con sus años cada vez más robustos y me hace llorar por la sorpresa del tiempo que me ha pasado por encima. 

Leí cosas que escribí antes, repasando la vida que he tenido y las tristezas a las que he sobrevivido, dejándolas atrás como ropa vieja y deshilachada que ya no protegía nada de mi cuerpo, ni de mi espíritu. Salí de todo desnuda y vienen a mi las imágenes de lo que puede significar renacer. 

Anhelé una nueva vida que hoy tengo, un amor profundo que disfruto, una consciencia algo más madura, pero también sumamente ingenua... aún así me entra hielo en el pecho al reencontrarme con una página en blanco que espero llenar con algunas palabras que me salgan. Di mil rodeos, fui por agua, me senté en el escritorio de mi nueva oficina a ver el sol pegando en las hojas de algunos árboles de manera hermosa. Volví a levantarme al baño, al café, al espejo, a cualquier cosa que me sacara de la idea de encontrarme con una nueva versión de mi misma y de mis propias palabras. 

Sin embargo, después de un silencio largo, entendí que la necesidad y el gusto por hacer esto viene desde antes, desde que amasaron esta tierra con la que estoy hecha y adiviné que cada palabra solo me muestra un camino. Uno que va llevándome cada vez más cerquita a mi, a este corazón tan nuevo y tan antiguo a la vez. A reposar mi cabeza en el pecho de esta verdad que me pertenece y que de repente se me ocurre encontrar, poniendo en el medio la excusa de querer escribir con disciplina, por amor. Simplemente por llevar el recuento de todos mis años y de esta historia que quiero creer solo mía.

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