miércoles, 19 de julio de 2023

Sara

Mi amada amiga:

Hemos encontrado el modo de caminar juntas por diez años contados por encima, hemos compartido tristezas que rompen en dos el alma, hemos reído hasta llorar, hemos dejado de llamarnos amigas por tiempo corto y razones inútiles y remendado los agujeros que dejaron en nuestras alas las experiencias.

Te vi crecer y tu a mi, nos vimos cambiar de ropa, de color de cabello, de sueños, de amigos, de amores. Aprendí a adivinar lo que querías decirme aunque no supieras como, se como es tu cara cuando estás de mal genio, incluso conmigo. Se cuanto te exaltan las injusticias y también lo mucho que por días odias tu trabajo.

Se de tus aventuras increíbles, de las cosas que todavía no entendemos como es que te pasan. Despedimos juntas años enteros, rompimos en llanto, cada una a su forma y en silencio, al entregar al cielo a tu papá. Me llené de tristeza por el dolor que sabía que estaba causándote ese momento y nunca te lo dije. 

Aún, después de tanto tiempo, me sorprende la generosidad con la que existes. La alegría que no te reservas, que no se te quita y compartes incluso con desconocidos. Los lugares oscuros que alumbras con la luz de tu corazón bueno y lo graciosa que sabes ser.

A veces cuando pienso en ti, te imagino como cuando nos conocimos, cuando todavía teníamos algunos visos de la niñez. Cuando aprendimos a burlar el tiempo y podíamos estar en cine y en una entrega de la universidad a la vez. Cuando aprendí que la existencia puede ser sencilla.

Desde hace algunos años que por esta fecha tenía muchas tareas para poder celebrar tu cumpleaños y hacerte feliz: juntar las personas que quieres, mirar un lugar lindo para llevarte, pensar juntas en la ropa que ibas a ponerte ese día y en el lugar para arreglarte el cabello. Hoy pienso que corto se queda todo cuando no tengo cosas para darte, cuando no me salen las palabras suficientes para decirte lo mucho que te quiero, lo importante que eres

Llevo días viéndote despacio cada vez que nos encontramos, me parece increíble la mujer en la que te has convertido, lo imponentes que son tus ganas de exprimirle hasta la última gota a la vida. Guardo en mi corazón cada momento que te ha traído hasta aquí, lo verdadera que ha sido tu alma transitando por este mundo, lo raro que es encontrar un ser como tu en este universo que resulta vacío muchas veces.

Mi querida, mi amada amiga, que en los días en los que mis brazos no alcancen, las palabras estén desgastadas y encuentre mi pecho revuelto por la vida, nunca me falte tu compañía. 





martes, 18 de julio de 2023

Peace in oneself

Este año ha nacido en mi cabeza una idea redundante que me persigue silenciosa y paciente: qué todo lo que salga de mi contribuya a la Paz, a la propia y a la de todos los seres. Pienso a diario e intensamente en esa pequeña y sutil palabra escondida en todo lo que existe. Pienso en el opuesto, en las cosas disimuladas que ocurren a menudo con mucha violencia que son abiertamente evitables, la prisa por ejemplo.

Es un propósito firme en mi mente y mi corazón, así que un día, como parece que se hace con todas las cosas importantes de ahora, puse un recordatorio en el fondo de pantalla de mi celular: una frase con caligrafía hermosa, hecha por la mano sabia de un monje budista "Peace in oneself Peace in the world."

Aún no sé bien en donde poner la sensación que me recorre al cerrar los ojos y recordar verla, repetirme el mantra una vez más, esa mañana de jueves, fría y feliz. Sin que pase mucho tiempo, con un escalofrío en la panza viene a mi la imagen de una mano con guantes negros quitándome con determinación ese mismo celular.

¿En dónde habita la paz realmente? Parece ser esquiva entre la velocidad de los días, la nostalgia de las perdidas materiales y afectivas, entre el desconcierto y tanto ruido. Parece sonreír en la calma, tal vez en los ojos de la persona de guantes de esa mañana cuando mira a su madre. Tal vez en esas mismas manos de las que sale la guerra, cuando transformadas acarician a sus hijos. Incluso en el mundo de contrariedades que somos, entre mi tristeza por esa vida dedicada a arrancar a los demás sus pertenencias, entre la rabia que me hizo desear que cayera de esa moto furiosa y se lastimara. Entre las ganas de abrazarlo un día y decirle que nunca fue un robo sino un regalo honesto, con la intención de su cambio verdadero. 

La Paz ocurre en nuestra humanidad tan orgullosa y esta fragilidad inevitable, brincando entre los susurros y los gritos, entre las malas palabras y los poemas de amor.

lunes, 17 de julio de 2023

La idea de escribir

Le he dado vueltas por días enteros a esta idea de sentarme a escribir de nuevo. Como si fuera una criatura extraña, fuera de mi, he revisado la posibilidad una y otra vez. ¿Qué tendría por decir ahora? Esta mujer en la que me he convertido que a veces me sorprende con sus años cada vez más robustos y me hace llorar por la sorpresa del tiempo que me ha pasado por encima. 

Leí cosas que escribí antes, repasando la vida que he tenido y las tristezas a las que he sobrevivido, dejándolas atrás como ropa vieja y deshilachada que ya no protegía nada de mi cuerpo, ni de mi espíritu. Salí de todo desnuda y vienen a mi las imágenes de lo que puede significar renacer. 

Anhelé una nueva vida que hoy tengo, un amor profundo que disfruto, una consciencia algo más madura, pero también sumamente ingenua... aún así me entra hielo en el pecho al reencontrarme con una página en blanco que espero llenar con algunas palabras que me salgan. Di mil rodeos, fui por agua, me senté en el escritorio de mi nueva oficina a ver el sol pegando en las hojas de algunos árboles de manera hermosa. Volví a levantarme al baño, al café, al espejo, a cualquier cosa que me sacara de la idea de encontrarme con una nueva versión de mi misma y de mis propias palabras. 

Sin embargo, después de un silencio largo, entendí que la necesidad y el gusto por hacer esto viene desde antes, desde que amasaron esta tierra con la que estoy hecha y adiviné que cada palabra solo me muestra un camino. Uno que va llevándome cada vez más cerquita a mi, a este corazón tan nuevo y tan antiguo a la vez. A reposar mi cabeza en el pecho de esta verdad que me pertenece y que de repente se me ocurre encontrar, poniendo en el medio la excusa de querer escribir con disciplina, por amor. Simplemente por llevar el recuento de todos mis años y de esta historia que quiero creer solo mía.