lunes, 23 de mayo de 2016


.Amanece

Yo no te hablo del dolor que no quiero que sepas, de la mañana que encuentra el día sin asombro y me hace abrir los ojos del sueño poco profundo que tengo cuando tus cobijas tapan mis miedos, y tus brazos enrollan mi cuerpo. 

Veo tu piel de cerca, cada poro, tu rostro recostado al mío, tu aliento intruso en mi respiración. ¿Qué sueñas? pienso, y entre la niebla que nuevamente me retiene, se me ocurre la noche pasada de copas, que acabará justo cuando despiertes, que será solo el recuerdo cuando te hayas ido, cuando tu vida intacta siga, cuando la mía lenta de nostalgia se vaya deteniendo. 

Antes de dormir nuevamente, mejor me muevo, porque entre sueños es cuando me tomas y me retienes, me abrazas con fuerza como para no dejarme ir. Es mi momento preferido, confieso. Aunque tu aún duermes, aunque no recordarás que lo haces, aunque no guardarás conmigo el sabor dulce y sufrido de esta intimidad.