viernes, 11 de diciembre de 2015

Evocación de los 24



Todavía me pregunto hasta cuando, todavía me veo en el espejo de los días y con los morados, todavía, me pregunto que mas tiene que pasarme por el cuerpo, por la mente y por la vida.

Prefiero este dolor a otros, prefiero contar lo vulnerable que he sido, prefiero decir que aún sabiendo lo extremo del corazón convencido, me he abrazado a otro que es tierra seca y no he sobrevivido. 

Pasa el día y la noche y me veo y me río, por lo escandalosa que puede ser la manera del llanto. Sufrir el amor, el amor que se dice ligero y rápido. 

Matan solo cinco letras unidas, matan de hambre, de aridez, de piel seca. 
Mata de ojos llorosos, mata de labios rotos. Mata el amor caprichoso, mata corazones buenos. 


Son 24 demasiado pronto, 24 en que no he aprendido, a confiar menos la vida, a destruir menos la risa, a otorgar el merecido. Y son casi 24, 3 de cantar lo que leo:


"Corazón no seas caballo:
Aprendé a tener vergüenza
Al que te quiera querelo
Y al que no, no le hagas fuerza."

(Fragmento tomado de un dueto cantado, "La Vorágine", J.E.R.)


Y me veo, otra vez me río, porque este amanecer anochecí contenta. Porque cuando salió el sol podía caminar bailando por la vida, y no ha pasado medio día, para darme cuenta que no es completa, que he sacrificado a esta hora la alegría.

sábado, 5 de diciembre de 2015






El mismo amor que prometió matarme, 
de vez en cuando me cura.
Un ritual de cada instante, 
de un segundo a la vez parece salvarme,
la sabiduría ancestral de los más cercanos a mi centro aturdido,
su paciencia mística, sus ojos compasivos intentando aliviarme.


Si, es obvio, no es esta la primera, la segunda, la tercera, no es la vez última en la que prometo ya no llevar la cuenta.
Quebrantado, un poco chueco el corazón, por frágil, por crédulo, por traer en el una fe ciega. Me sostengo, por fuerza frente a la ventana más cerrada de toda mi vida, y aún allí intento imaginar el sonido agudo de algunos pájaros, intentando sentir el aire.

Medito. Recuerdo una de las cosas más certeras de este día:
- ¿Después de tanto, de todo, sigues en el mismo lugar?

Si, supongo que es la respuesta, pero es cuestión de poder en uno mismo, 

si algo lastima, ¿por qué caer en esto muchas veces?
- A menos que estés dispuesta a entregar la vida entera y por completo permitir que te destruyan: 
Corre, huye por tu vida. Me grita.

Es una vez más

No, no es exageración, 
en marea alta, el amor.
En un río crecido, el amor.

Ahoga, el amor.


¿Y este es el amor? pregunto.

- Es el que prometió matarte y ahora de vez en cuando te cura. Contesta.

El arte de abrazar una vez tras otra, los nuevos dolorosos comienzos, 

es tan solo la fuerza de reconocer que una vez más, estas en el inicio.

Es la oportunidad, 

Otra vez estas en la herida.