miércoles, 26 de agosto de 2015
Después de ti.
Me he hecho libre y sin miedo, sin miedo de ir, ni de irte, ni de que dejes por ahí, por olvido, el amor perdido.
Me he hecho libre después de ti, porque me has decidido, sin pretensión, sin la osadía de querer tenerme por completo, sin la ostentación de decirlo a gritos como quien proclama su victoria en un trofeo, como quien es colono en tierra ajena. Porque con decisión, por tu propia fuerza, me has dejado volar y volver después de haber vivido.
Me hice libre porque no me ataste, porque no me has pedido ser lo que no he sido, porque no intentaste salvarme de la suerte, porque lo he aprendido. No has pasado inadvertido, después de ti me hice más rotunda y me he atrevido. Me atreví a escribir, bailar, reír, a pasear descalza por tu casa y he llorado por no haber entendido.
Me he hecho libre porque aprendí a quererte sin rótulos, sin quererte mío. Más bien aprendí a acompañarte, a ser oídos, brazos, piernas, ojos, corazón. Me hice libre porque es mejor con alas que con dueño, porque te he escogido.
Ya no es una guerra, me he rendido y me hice libre con certeza después de ti, porque he aprendido a amar, porque he creído ciega en mi después de haberte conocido.
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