jueves, 5 de febrero de 2015

Blanco





¿Estás esperando a alguien?



Son demasiadas horas sentada en el mismo lugar, supongo que es demasiado para un café y demasiado para estar sola.

Aprendí ayer a sentarme en el lado derecho de mi corazón, a mirarme mientras me balanceo sobre el peso de mi propio cuerpo, he observado con cuidado cada respiro, he visto cada sentir que en mi pelo anida, la piel que me cubre. He aprendido ayer a no reprochar las marcas infinitas de mi espalda, a respirar por completo mis pulmones y a verme bien firmes los pies, plantados en mi tierra. 


- He visto ayer por fin mis flores -

He restaurado mi existir en un inhalar lento y profundo, he empezado a sanar exhalando todas mis heridas, hacia mis manos, ahí, en la punta de mis dedos.

Aprendí ayer a convivir con cada latido, a flotar en el mar profundo de ser yo misma. La revelación de elegirme a mi por encima de todas las que hubiera preferido ser, me ha conducido al instante preciso de abrazar lo que he hecho conmigo. 


Cambio.



- Es blanco el color de la confianza -


Cambio, el rumbo que ahora elijo para no esperar que un golpe de suerte, de azar, o de amor me restaure los días. Ha llegado el viento fresco de las plegarias atendidas.

He conquistado el territorio que me pertenece, ha llegado mi independencia y me extiendo, con la fuerza ansiosa de quien espera la guerra. He aprendido ayer a luchar por mi misma.


- Y es hoy, y creo que no, ya no espero a nadie -


Me soy suficiente y no por autosuficiencia, aún sigo amando la compañía; pero me he visto ayer desde muy dentro.

- He visto por fin la grieta que me dolía,
 he descubierto que por ahí me entra el sol -