Del diario de las tristezas.
· Día triste número 05·

Es fácil ocultar las tristezas delante de otros, basta un poco de rímel, de delineador para ojos y unas gafas oscuras con el pretexto del sol. Sonreír y ser cordial, nadie notará nada, y aunque allí viene la pregunta más repetida del día
-y...¿cómo estás?
Tranquila, sólo hay que esconder la incomodidad, por lo mentirosa que puede llegar a ser su respuesta, disimular el suspiro que viene inmediatamente después de decir con valentía,
-estoy bien
Y volver a sonreír.
Puedo asegurar con la voz de estos días que nadie alcanzará a imaginar las tormentas que caen dentro.
He tratado de cambiarme el nombre, el apellido, el corazón, el dolor, los días; pero el amor me ha dicho sin una sola palabra y sin miedo a vacilar que no quiere saber más... De mi, por supuesto.
Yo le he dicho que hay días tan tristes que no nos permiten ni siquiera llorar, y esos si que duelen. Por eso los empiezo a contar.
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