"No necesitaba nada y nada parecía necesitarlo (...)"
Es la línea cincuenta del libro que ahora inicio y que me acompañará los próximos días, como siempre funcionan en mi como un oráculo, descifrando sentires y situaciones, siempre tan justos y precisos. El sol brilla fuerte y me recuerda las vacaciones, es una tregua conmigo misma, merecida estos días después de un año cumplido y bien hecho, tejido punto a punto. Respiro de la causa perdida por la que luché con el cuerpo y un par de veces con el alma.
Me distraigo y pierdo el orden en el que leo, confundo ente líneas mi historia propia con la suya. El recuerdo. El descanso que vino en el momento justo para esconderme y alojarme, revitalizarme y hacerme decidir. Es el momento de introspección que aguria la determinación y sus consecuencias, son mis propósitos tardíos del año que empieza y por el que pasó y no me acabó.
Abro los ojos, el sol brilla sobre mis piernas firmes y osadas, un poco ajenas en recuerdos pero mías, vuelvo al libro y sus renglones,
"No necesitaba nada y nada parecía necesitarlo. Estaba solo"Abrí los ojos, y sí, estaba sola.

Que bonito escribes, es interesante leerte, a propósito... ¿Cuál libro andas leyendo? me gustó la frase "No necesitaba nada y nada parecía necesitarlo. Estaba solo"
ResponderEliminarBuena Vibra!
Laura muchas gracias por leerme, es un honor que te guste. El libro se llama "El infinito en la palma de la mano" de Gioconda Belli.
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