Frío
Insisto constantemente en la idea de la muerte, en que la necesito a diario y con urgencia, sin embargo me he acostumbrado a las viejas mañas, a vicios y suposiciones que solamente me lastiman y no me dejan vivir, ni tampoco morir, es el limbo de estar acostumbrada al dolor, a creerme fuerte solo por la resignación de una cruz que no me corresponde y que abrazo con la comodidad de sentir que la merezco.
Que contradictorios los días últimos, el debate diario entre el amor por mi y el odio infinito, a veces vivo solo por vivir, por el deber sacrificado de respirar, pero sin novedad; nada me consuela, nada me alegra, nada me enfurece lo suficiente, nada...
Es el frío helándome y endureciéndome el pecho, llegan algunos y sé, volverán a irse hasta el día en que el fuego regrese nuevamente, regrese y me queme hasta estropearme de nuevo.
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