viernes, 31 de enero de 2014

Confesión


¿Cuanto tiempo más precisas de mi? ¿Cuanto tiempo más vas a tomarme? 
Debes saber que aunque te abraces a mi cintura y aprietes tus labios en los míos no estaré, ni seré, ni amaré para ti. Porque en cuanto el sol aparezca y la noche silencie con ella los secretos y mis culpas, olvidaré cuan tormentoso eres en mi adentro. Tu sabes el refugio del caos en mi pecho y lo indispensable del perdón en la piel.

Te crees inmune pero estás en mi respirar, frágil, subes y bajas en su ritmo, a mi ritmo, y te acaricio el pelo que entre mis dedos es un poco mío, y te crees inmune y te decifro, y te crees inmune y te pienso en tu fatal anhelada soledad.

Hacen falta aún algunos días para que me recuerdes cuán pasajera soy en tu vida, porque así mis alas siempre estarán abiertas y mis maletas listas, mientras te crees inmune. Mientras yo me levanto de tu cama, y cruzo la puerta. Mientras decido que no hay muertos más muertos que los que se olvidan.

-Te olvido, mientras te crees inmune. Y das la vuelta. Y ya no estoy-

Mientras te crees inmune te pesará el cuerpo en recuerdos, en ausencia y entonces te habrás extinguido.

miércoles, 22 de enero de 2014

Sin voz

En silencio. Escribo porque no puedo hablar, mi voz se resiste a salir de mi y me obliga a una reserva solemne, inexpresiva e inalterable.

Me queda mucho tiempo para pensar porque mis palabras y el ruido que uso a diario para distraerme ha cesado. La voz de los recuerdos, los desengaños y los triunfos aprovecha la tregua para gritar.

Me cuesta acostumbrarme, poco me gusta escucharme tan detenidamente e intuir mis dolores; la parte dramática que perezosa se levanta y me recoge el cuerpo en la sensación helada de la corriente por mi espalda. Me remueve y me conmueve. Es el mar contenido en mi vientre que se desborda y me hace agua, que me riega y brota inapacible, me hace apoderarme de mi cuerpo en la conciencia absoluta de los recuerdos que guarda cada poro, cada gota, cada lágrima.

Es de noche y mi voz se muda, mis ganas también.

sábado, 18 de enero de 2014

Petición


Háblame, pronúnciame, créame, invéntame;
hazme de nuevo y deshazte en mi,
desahoga tu caos en mis entrañas que soy tu templo abierto.

Que eres religión y credo, 
que si el amor existe está en mi, que lo puse en ti;
que eres tormenta y primavera al tiempo,
que eres paz escondida.
Que eres lluvia.
Que soy tierra.

Riégame y floréceme, 
ámame en silencio y grítame en el amor.
Decíframe y revélate,
déjame saber que es lo que tus labios callan.

Misterio, ven y tócame,
que conoces mi piel, que eres piel,
que te espero.


viernes, 17 de enero de 2014

Frío

 Insisto constantemente en la idea de la muerte, en que la necesito a diario y con urgencia, sin embargo me he acostumbrado a las viejas mañas, a vicios y suposiciones que solamente me lastiman y no me dejan vivir, ni tampoco morir, es el limbo de estar acostumbrada al dolor, a creerme fuerte solo por la resignación de una cruz que no me corresponde y que abrazo con la comodidad de sentir que la merezco. 
Que contradictorios los días últimos, el debate diario entre el amor por mi y el odio infinito, a veces vivo solo por vivir, por el deber sacrificado de respirar, pero sin novedad; nada me consuela, nada me alegra, nada me enfurece lo suficiente, nada... 
Es el frío helándome y endureciéndome el pecho, llegan algunos y sé, volverán a irse hasta el día en que el fuego regrese nuevamente, regrese y me queme hasta estropearme de nuevo.

jueves, 16 de enero de 2014

Y sí, estaba sola


"No necesitaba nada y nada parecía necesitarlo (...)"

Es la línea cincuenta del libro que ahora inicio y que me acompañará los próximos días, como siempre funcionan en mi como un oráculo, descifrando sentires y situaciones, siempre tan justos y precisos. El sol brilla fuerte y me recuerda las vacaciones, es una tregua conmigo misma, merecida estos días después de un año cumplido y bien hecho, tejido punto a punto. Respiro de la causa perdida por la que luché con el cuerpo y un par de veces con el alma.

Me distraigo y pierdo el orden en el que leo, confundo ente líneas mi historia propia con la suya. El recuerdo. El descanso que vino en el momento justo para esconderme y alojarme, revitalizarme y hacerme decidir. Es el momento de introspección que aguria la determinación y sus consecuencias, son mis propósitos tardíos del año que empieza y por el que pasó y no me acabó.

Abro los ojos, el sol brilla sobre mis piernas firmes y osadas, un poco ajenas en recuerdos pero mías, vuelvo al libro y sus renglones,
 "No necesitaba nada y nada parecía necesitarlo. Estaba solo"
Abrí los ojos, y sí, estaba sola.